Hay historias que jamás deberían ser contadas. Vidas con poca fortuna que pasan delante de nuestros ojos sin apenas llamar la atención, pequeñas vidas que no pesan en nuestra conciencia porque la ignorancia nos convierte en seres afortunados, no-responsables de la malograda cuna donde algunos animales nacen.
Me cuesta encontrar las palabras para contar la historia de Milky, la gatita que tengo en acogida y que, como podéis ver en la foto, es preciosa.
Es difícil ser objetiva cuando los sentimientos están a flor de piel porque no puedo evitar sentir rabia e impotencia ante historias como la de esta gatita, maltratada y abandonada en la calle con apenas tres meses. Por su actitud con las personas, creemos que debió ser golpeada brutalmente, maltratada casi hasta causarle la muerte, es tremendo el miedo que ha quedado grabado en su memoria y que la ha convertido en una gatita miedosa y, sobre todo, muy sigilosa, como si pudiera esconderse en el silencio….
Por suerte, un señor la encontró cuando apenas le quedaba el aliento y la acercó a la Protectora. En las condiciones en las que se encontraba y por su escasa edad, se decidió buscarle una casa de acogida, y es aquí, justo después de esta coma que escribo, cuando puedo decir orgullosa que, después de casi dos meses en los que se ha conseguido socializar, trabajando a diario la atención y el cariño mutuo, en los que ha perdido el miedo al contacto humano, en los que me busca constantemente y se sienta a mi lado como si ese fuera su sitio natural… En este tiempo, por fin, Milky ha vuelto a nacer, ahora sí merece la pena contar su historia.
Esta gata, hermosa donde las haya, de carácter vergonzoso, cariñoso hasta la extenuación, con esa cara fina y ese porte elegante de señorita… Milky, con casi 6 meses, ha vuelto a nacer. Ahora sí puedo hablar de ella con la emoción que me provoca mirarla a los ojos y saber que tendrá una oportunidad, que podrá tener una buena vida y el cariño que no supieron (quisieron) darle desde un principio.
Es ahora cuando más necesita encontrar un hogar, un lugar donde la quieran. Y no vale cualquier sitio, no será gata de patio, debe ser gata de sofá, de silencios, de ronroneos y sinuosos paseos hasta la comida y vuelta a la siesta. Necesita atención, miradas, caricias, cariños constantes. Necesita un hogar, ¿querrías dárselo tú?
Por favor, pasa este post a todos tus contactos, es importante encontrar un hogar para Milkyta.
(Aquí puedes ver más fotos de Milkyta)


