Archivo de Junio 2008

Muerta de frío…

Junio 3, 2008

El sábado estaba jugando con mi hermano… Mamá salió a buscar algo de comer y Tito y yo nos quedamos en casa jugando al pillar. Tito es tonto, se aprovecha de que es mayor que yo y no cesa de tirárseme encima y mordisquearme las orejas, y cuando me toca a mí ir a por él, siempre se esconde mejor, y es que tiene suerte, es negro como el tizón y cuando se agazapa tras los palés de la obra, no hay quien lo encuentre.

Fue justo cuanto terminé de contar hasta cinco… Me volví y todo estaba más obscuro de lo normal.

- Tito, ¿dónde estás?

Lo busqué entre los palés, me subí a lo más alto de la montaña de ladrillos, me asomé por el hueco que hay debajo de la puerta, pero no lo encontré… Lo llamé insistentemente, pero Tito no aparecía. La habitación iba haciéndose cada vez más y más obscura y empecé a sentir miedo, además fuera parecía que el cielo se iba a caer, empezó a tronar y me encogí asustada; volví a llamar a mi hermano, pero nada.

- Titoooo, Mamáaaaa, por favor, tengo miedo…

“Igual ha salido fuera. Eso es trampa…”, pensé. Salí de casa a sabiendas de que si me veía Mamá me llevaría una buena reprimenda porque no le gusta nada que salgamos solos, pero tenía que encontrar a Tito. Fuera hacía frío y antes de que pudiera darme cuenta empezó a llover. El agua caía con tanta fuerza que tuve que refugiarme en el primer sitio que encontré, debajo de un coche. Empecé a temblar, tenía mucho frío y estaba muy asustada, sólo podía pensar en Tito que, igual, estaría buscándome en casa, ¿o quizá seguirá escondido?, y Mamá, ¿qué hará cuando llegue y vea que no estoy…?

Me dí cuenta de que me había perdido y empecé a llorar y a llamar a Mamá. Quería salir de mi refugio, pero no podía, cada vez llovía más y más fuerte; cuando el agua empezó a cubrirme las patas decidí subirme a la rueda, allí no se estaba mal, de hecho se notaba más calor en el interior, así que me metí hasta dentro, me hice un ovillo al calorcito del motor y decidí esperar allí a que amainara la lluvia. No sé cuánto tiempo estuve allí, me quedé dormida. Al despertar empecé a llorar desconsoladamente pensando en mi situación, ¿Qué voy a hacer ahora? Estoy solita, tengo hambre, y Mamá, ¿dónde está mamáaaa?

Oí unas voces que hablaban de mí, agaché la cabeza un segundo y pude ver a alguien mirando por un hueco. Me llamó dulcemente; su voz suave me tranquilizó y es que estaba demasiado cansada y hambrienta para pensar… sólo quería a mi mamá. Salí despacio y me cogieron con mucho cuidado, me llevaron en brazos, tapándome con una mantita de bebé que olía tan bien.

Hoy me he despertado y me he encontrado en un sitio extraño, lleno de gatos que no conocía, pero al menos estaba a salvo, bajo un techo, en una camita cómoda. Se ha acercado a mí una gata joven, creo que me dijo que se llamaba Cleo, y me ha contado que estaba en la Protectora de Animales, que allí estaría bien, me darían de comer y me cuidarían hasta que alguien viniera a buscarme…

¿Mamá? ¿vendrá mamá a buscarme?… Cleo se ha quedado seria y me dicho que no, bajito, con aire triste, después se ha vuelto y se ha marchado a su cama.

Me siento rara, como fuera de lugar, no tenía que haber salido de casa, si hubiera buscado un poco mejor, hubiera encontrado a Tito y todo seguiría como siempre… Pero necesito un hogar, una mamá que me quiera tanto como me quiere la mía, alguien con quien jugar.

Me han hecho fotos, ¿sabes? Mira qué guapa soy, al menos eso decía Mamá…

Bujía, tal y como la han llamado las voluntarias de la Protectora que la encontraron escondida dentro de un coche, busca hogar. Como podéis ver, es muy chiquitita, debe tener dos mesecitos. Además es muy simpática y le encanta jugar. ¿Querrías darle una oportunidad?