El personal de la Asociación Protectora de Animales me facilitó hace unos días los siguientes
datos sobre Happy…
Happy a penas tiene un año, llegó a la protectora hace unas semanas. Se lo encontraron al borde una carretera donde, al parecer, le habían atropellado y llevaba allí un tiempo, abandonado. Llegó al refugio muerto de hambre y muy asustado.
El veterinario del centro le ha encontrado una lesión mal soldada en la cadera que hace que arrastre las patitas traseras. Desde que llegó, a parte de recuperar la confianza, ha ido adquiriendo musculatura y ya va andando mejor, así que es cuestión de tiempo que se recupere, aunque todavía, cuando se pone nervioso, no atina bien a andar y se resbala.
Por desgracia, la poca estabilidad de Happy no es su único problema. Le han detectado un problema de incontinencia, se supone que debido al atropello; el pobre no se entera cuando hace sus cosillas y hay que andar limpiándolo cada dos por tres.
Lo ideal sería que Happy encontrara un hogar antes del invierno porque debido a la humedad se podría agravar su situación, lo suyo es que estuviera en una casa con jardín, con alguien que tuviera suficiente paciencia para atenderle como se merece. La verdad es que se trata de un perro muy cariñoso y simpático, no extraña ni a personas ni a perros, se lleva bien con todo el mundo y quiere que le acaricien todo el rato. Es un animal encantador que con su mirada y sus caricias devuelve mil veces las atenciones que se le dan.
Inagino que…
Happy debe tener un dueño, alguien que lo ha mantenido hasta ahora, que se preocupaba porque el animal tuviera un plato de comida y agua. Quizá pensaron en un destino “mejor” para él, es posible que su misión fuera proteger una casa de campo, pero su carácter alegre y juguetón pudo resultarle molesto a su dueño. Imagino que en algún paseo, el animal volvió malherido y su dueño, antes que gastar un dinero en ayudarlo, prefirió abandonarlo a su suerte…
Quién sabe…
Quién sabe si alguna vez lo quisieron. Desde luego no basta con alimentar a lo animales, también hay que quererlos, mimarlos, devolverles de alguna forma esa lealtad que nos ofrecen sin esperar poco más que algo de atención y de cariño.
Seguramente, -o eso espero-, no sería su dueño quien lo atropellara, pero ¿no le echa en falta? ¿no lo ha buscado? ¿es que no le importa? Está claro que no porque nadie lo ha reclamado.
Yo soy Happy…
Vivir, despertar cada mañana y contar todas mis patas, comprobar que estoy entero, ¿por qué no una carrerita? Es la mejor forma de comprobar que aún estoy en forma. Y obedecer ciegamente por mucha hambre que tenga, aunque se desentiendan de mí… Tengo que demostrar que sigo hábil, que sigo vivo y que soy suyo…
(Imagino que Happy con su escaso año de vida pensaría algo así, pero cómo se lo pagan…)
Actualmente está en la Protectora, esperando a que alguien se fije en él, en su historia. Sus dolencias se curarán con el tiempo, por suerte es joven y está lleno de vida. Porqué no ser tú quien le ofrezca esa oportunidad, algún amigo, algún familiar…